Blanqueo de capitales. ¿Qué es y a quién afecta? (aproximación para no expertos)

Lo que a la población en general, no especializada, le llega referente al Blanqueo de Capitales son las noticias que podemos ver en los medios de comunicación.

Casos como Rodrigo Rato, empleados del banco ICBC, caso Hidalgo en Malaga, etc.… son algunos que vemos, oímos en las noticias. Normalmente explicadas por periodistas no cualificados en Blanqueo de Capitales. Como norma general, salvo excepciones.

Pero ¿sabemos realmente que es el Blanqueo de Capitales?, y sobre todo, ¿a quién afecta?. La mayoría de las veces tengo que reconocer que no es de dominio general. Es algo que parece que afecta a organizaciones criminales, que también: pero que no afecta al ciudadano normal y corriente, cuando en realidad estamos todos afectados y es peligroso no saber en que medida.

Una definición sencilla y que comparte la INTERPOL es la siguiente:

El blanqueo de capitales consiste en ocultar o encubrir el origen de los beneficios obtenidos ilícitamente de forma que parezcan provenir de fuentes legitimas.

Lo que un ciudadano conoce sobre la Ley de Prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo – Ley 10/2010, de 28 de Abril – con Texto modificado y consolidado con fecha 28 de Abril de 2.021 – es lo que su entidad bancaria le informa sobre datos obligados que debe proporcionarle por imperativo legal y en base a las obligaciones por ser Sujetos Obligados que marca la mencionada Ley. No podemos abrir una cuenta bancaria sin proporcionar unos datos al banco sobre nuestro patrimonio, ingresos y algún que otro dato que nos solicitan. Igualmente nos vemos afectados cuando recibimos un ingreso que no corresponde a las cantidades que normalmente solemos ingresar. Las entidades financieras tienen un protocolo de alarma que según cliente y cantidades se abre un proceso standard de supervisión y que posteriormente puede convertirse en investigación si después de ese paso se intuye que pudiera tener algún viso de cantidad anormal, ilícita o dudosa, bien sea de la procedencia de la transferencia, ya bien por el importe en si.

Hay cantidades millonarias que las entidades financieras pagan de multas por no observar lo que la Ley menciona como diligencia debida, esto es la función de “ policía“ que la Ley obliga a las entidades financieras para evitar el Blanqueo de Capitales.

Hay que tener en cuenta que las organizaciones criminales ( compra/venta de armas, trata de blancas, sociedades ficticias, empresas de envío de dinero, mafias financieras, terrorismo… ) usan sofisticados sistemas de empresas interpuestas, de fiduciarios y de incautos para lavar el dinero que de manera ilícita consiguen, para posteriormente “ lavarlos “ y aparecer de manera “ limpia “ . A veces no somos conscientes que poniendo nuestro granito de arena podemos evitar que las organizaciones criminales tengan éxito en sus objetivos.

Igualmente, como menciona la propia INTERPOL la lucha del blanqueo de capitales está inextricablemente ligada a las investigaciones sobre delitos conexos tales como trafico de drogas, robo con violencia o la propia extorsión. Así cualquier delito de esta índole es igualmente contrastado con una posibilidad de interconexión con blanqueo de capitales.

Las fases de lo que entendemos que es el proceso de blanqueo de capitales podríamos resumirlas en las siguientes etapas:

  1. Recogida del dinero procedente del delito.
  2. Colocación del dinero sucio en el sistema financiero.
  3. Encubrimiento a través de transferencias a cuentas bancarias de empresas, bancos offshore, préstamos a empresas, pagos de facturas falsas…
  4. Integración mediante compra de bienes de lujo, inversiones financieras, comerciales o industriales.

¿Como nos afecta? Si estamos obligados por la Ley a realizar una diligencia debida y por ello a proporcionarse una metodología de control y seguimiento. Las multas y sanciones de la Ley son muy importantes.

Los obligados por la Ley son entre otros: Entidades de crédito, Aseguradoras de vida, empresas de servicios de inversión, gestoras de fondos, entidades de pago y dinero electrónico, cambio de moneda, intermediación en la concesión de prestamos y créditos, promotores inmobiliarios y quienes ejerzan profesionalmente actividades de agencia, comisión o intermediación en la compraventa de bienes inmuebles, auditores, notarios, abogados, casinos, joyerías, comercio de bienes y arte/antigüedades, transporte de fondos, juego online, fundaciones, asociaciones, etc.…

Si no estamos obligados por la Ley 10/2010 a la observancia de la diligencia debida, los ciudadanos estamos sujetos al Código Penal. Y mas vale que seamos conscientes de la máxima jurídica “ El desconocimiento de la Ley no exime de su cumplimiento“.

Hay la percepción en algunas personas que incluso tienen responsabilidades profesionales y/o empresariales que ven la Ley de Prevención de Blanqueo de Capitales y de la financiación del terrorismo como la Ley de Protección de datos LOPD, que se exige por Ley pero que hay muchas empresas, mayormente pequeña que no la observan y no pasa nada. Pero cuando estemos envueltos en alguna investigación, incluso sin cometer ningún acto delictivo vamos a arrepentirnos.

Por otro lado la Administración , comprometida en evitar que España sea un país que tiene una aplicación laxa de las Leyes y normativas internacionales para evitar el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo y por ello de poca credibilidad en estos temas ha ido acrecentando la presión en estos tema, incluso hasta el punto de que cualquier duda o signo externo de posibilidad de producirse un hecho delictivo sea constitutivo de investigación y de realizarse procesos en donde el investigado tiene que probar casi su inocencia en vez de probar la culpabilidad la propia Administración, quien delega esta presión a las entidades financieras, que bloquean capitales ante la menos sospecha de cantidad o procedencia inusual en cuentas bancarias.

Debemos de ser conscientes de la implicación en la vida cotidiana de la Ley 10/2010 y realizar nuestras gestiones encaminadas a cumplir la normativa y estar ojo avizor de no caer en ninguna trama profesional o empresarial en la que podamos ser victimas para nuestro mal.

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